Perdonar, una tarea a la que las personas no pueden hacer oídos sordos, una práctica que muchas veces conlleva con
ella misma un sentimiento de alivio tanto para el que perdona como para
el que es perdonado.
Sin
duda que el no perdonar nos ata en nuestro interior, y se encarga de
hacer crecer grandes sentimientos de rencor, amargura, etc, etc, creando
un germen con capacidad de crecer y condicionarnos.

muy bien clarita
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